Para nosotros, este podría ser el mejor resumen de un viaje que ha cambiado la forma de recorrer el mundo en nuestro grupo. Gracias a Rebeca, que fue compartiendo cada momento durante la travesía, hoy podemos describir esta experiencia desde las palabras —y el corazoncito— de una viajera que sabe transmitir lo que significa vivir algo así junto a nosotros.
Primera parada ——> Bangkok
Nuestro vuelo salió con dos horas de retraso, primas, pero nuestro intenso entrenamiento como atletas híbridas nos permitió hacer tiempazo y llegar al vuelo de Madrid, last call, y todo son risas, Bangkok es menos bullicioso y loco de lo esperado, nos hemos visitado todos los 7eleven buscando tarjetas Esims porque nuestras caras no se identifican con las de nuestro pasaporte, pad thai como alimento en la vida y los torreznos de Soria también los ponen aquí, las tortillas siempre mejor si son de cuatro huevos, y arroz 24/7, suerte en la vida si eres estreñido, el luto por la reina lo llevan regular, aún se permite la fiesta y el desenfreno y volver potando en taxi a casa, la humedad es más llevable que en Ibiza y hemos visto pocas cucarachas pero si las ves siempre puedes cazarlas y echarlas a una sartén que según Cris saben a gusanito, regatear se nos da regular, pero poc a poc, y ya llevamos cargamento del vicio nacional, el vis vaporu esnifado, nos ha bendecido un monje budista y la sensación ha sido maravillosa y solo quiero paz y serenidad en mi vida, como he colgado un lazo rojo a Buda imagino que eso me deparará la vida, también me he comprado un coletero muy pomposo para tener a mi amiga Cris entretenida en las esperas del aeropuerto, ahora toca seguir, como diría Bad Bunny, y esperemos que siga yendo igual de bien, de momento Inés tiene cargada la batería social, así que estamos contentas.
Están siendo unos días intensos, locos y maravillosos, pero con los directores de viaje Squeezeit que tenemos todo va mejor que bien.
Segunda etapa: Krabi - Islas PhiPhi
Llegada a krabi tras 3000 horas en el aeropuerto porque al parecer había huracanes y tifones cerca, pero nosotros estamos bien, en krabi nos recibió toda playa d’ embossa y magaluf en julio pero se dispersaron pronto porque todos sabemos que los guiris aguantan regular el alcohol, el hostel bien y las camas te curan la espalda, y luego barquito de dos horas, travesía por phiphi subiendo cuestas y a bautizarnos buceando en aguas tailandesas, el agobio era real y el miedo palpable, yo las gafas no me las quité en toda la explicación para irme metiendo en materia, pero prima, ecualiza, límpiate las gafas y escupe pa fuera y a bucear, y de repente el mundo se para y se te olvida hasta el sitio en el que estás y en dónde vives, los peces son de miles de colores y los corales fosforitos, solo un par de sustitos cuando de repente subes hacia arriba sin control pero el equipo de @squeezeitofficial siempre al loro para agarrarte de la mano 💖.
Y los siguientes días a perdernos por las islas en barquitos con capitanes que se encienden un cigarro detrás de otro y conducen con el motor en la mano, pero que te dejan en playas escondidas llenas de monos que te perdonan la vida con la mirada, aguas cristalinas y bancos de peces amarillos que nadan a tu lado, noches de muay thai en la que los guiris se empeñan en jugar a qué saben pegarse y no, pero luego los tailandeses dejan el listón alto otra vez, y más islas y playas llenas de figuras fálicas, creemos que como símbolo a la virilidad, y dragones de komodo que se cruzan cuando de repente te ha sentado mal el desayuno y te pones a potar, mango sticky rice y otro vicio desbloqueado porque yo solo quiero comer de eso y lo siento niñes pero no hay mangos como los de aquí en España.
Está siendo una locura, tenemos el corazón hinchadito y no podemos parar de mirarlo todo como niñas que van a Disney por primera vez, pero bueno es que así es como debería de mirarse el mundo, así que a seguir con la aventuraaaa!
Tercera parada : Khao sok
Traernos hasta aquí era complicar el viaje pero los chicos de @squeezeitofficial no querían que nos perdiésemos semejante locura de lugar, paisajes de montañazas que lo rodean todo cubiertas de enredaderas y lagos inmensos que no tienen final… nos despertamos en un iglú en mitad de la selva y a pesar de las ventanas sucias, las duchas de agua caliente regular y los insectos autóctonos que se quieren duchar contigo fue espectacular pasar dos noches allí, las mascarillas nocturnas en grupo rentan más así, y que los perretes sean tus guardianes de noche no tiene precio, cantar por Chenoa y Bisbal en karaokes improvisados hasta que te echan unas italianas, tampoco tiene precio … lo demás no se puede explicar por aquí.
Comenzamos con templos taoístas sumergidos en cuevas escondidas en montañas con estalactitas que casi rozan el suelo, un viaje en barco conducido por el primo tailandés de Maluma y el Bro de Alex, que tiene 17 años pero en realidad tiene 29 y que nos deja bañarnos en aguas cristalinas y calientes porque el agua está para jugar, ver atardeceres preciosos aunque sean con nubes mientras escuchas here comes the sun, y que te llueva encima y de lo mismo.
Hacer tubing en ríos sobre dónuts de neumáticos, y acabar pagando por ello tras una durísima negociación con las jefas del bussines de los dónuts (porque si, amiguis, el cotarro aquí lo manejan ellas) pero acompañadas de Suu, que te agarra por los pies mientras te impulsa bailando twerking boca arriba y rema con un plato, y es que ojalá Suu nos ayudase siempre a remar en la vida, y flotar sobre parajes increíbles y no dejar de flipar ni por un segundo porque es todo muy bonico (si, el albaceteño acaba pegándose aunque no me acabe de acostumbrar a los ismos) y seguir bebiendo smothies de fruta que saben a fruta y que te prepara una señora que si te vacila con las pajitas tú te callas y lo asimilas y no dejar de comer sticky rice mango porque es todo lo que está bien en la vida y que decidiros, que que bien que decidiesen traernos aquí porque a mí se me sigue hinchando mucho el corazón y que bonito compartirlo con esta peñita que ya es familia💖.
Última parada y última chapa: Chiang Mai- Chiang Rai.
Horas en coche siendo la peor copilota del mundo pero la mejor Dj, los amuletos por cuatro porque si tú pides uno yo también quiero y el coche bendecido y por eso no se nos rompieron los frenos, templos preciosos al sol y subidas y bajadas de escalones, masajes tailandeses que te dejan renovada pero que hasta que no se van las del masaje de los pies no sientes verdadera paz, querer hacerte fotos en un arrozal y que termines casi durmiendo en el arrozal, porque pastillas de freno a toda pastillas, menos mal que los mecánicos de 12 años son súper efectivos...
Y más templos y the White templo que casi nos lleva a Vietnam y que estaba lleno de señoras que quieren salir hasta en tus fotos y el templo azul porque si, sorprendentemente es azul y los budas gigantes y las pagodas, porque es que flipas con la pagoda, en la vida otra pagoda así, y probar el Khao soi, increíble pero casi morir en el intento y los sándwich del 7eleven y las noches de fiesta que hacen que al día siguiente no vayas a entrenar pero si a comprar souvenirs, y las canciones de Hueco en el coche que casi hacen llorar a Alex y las despedidas en aeropuertos con abrazos que sabes que volverás a dar…
Ha sido increíble vivir este viaje y me vuelvo enamoraiiita perdida de Tailandia, de su comida, de su gente y ahora esta todo un poco inundado de melancolía y sentir que el campamento se ha acabado, pero lo que nos llevamos deja poso y es que viajar es justo el poso que te llevas y te remueve y qué bonito haberlo vivido de vuestra mano @squeezeitofficial, nos volveremos a encontrar en el camino, porque yo quiero un campamento Japón 2.0.
Gracias, Rebeca, por demostrar y hacernos ver que un viaje es mucho más que un lugar y tres fotos; que puede cambiar la forma de ver las cosas y la manera de compartirlas con los demás, tanto para quienes lo viven como para quienes lo organizamos.
A nosotros también nos habéis dejado el corazón llenito.
Next stop: Japón. 🇯🇵